Case Study: Slow Down

Aitziber Redondo Iturregui
7 min readSep 27, 2021

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Introducción

Nos adentrábamos en la cuarta semana del Bootcamp, cuando desde Ironhack nos hicieron un truco o trato en toda regla. Bienestar o finanzas, nos preguntaron. Mi punto yogui me hizo decantarme por la primera opción. Una vez elegida la temática, empezaron los juegos del hambre.

Tuvimos una hora para lanzar preguntas, modo guerrilla, a través de nuestros grupos de Whatsapp para recabar información o definir un problem statement del que partir para aventurarnos posteriormente a la creación de un producto digital.

Pude comprobar que a un gran número de amigos les preocupaba su bienestar y que, con mayor o menor acierto, todos luchaban en su consecución.

Una cosa estaba clara. La falta de desconexión digital repercute negativamente en nuestra salud física y mental. La irrupción de la pandemia y la implementación del teletrabajo han contribuido a disparar estos niveles. Así lo pone de relieve el último Informe sobre Desconexión Digital de InfoJobs, que señala que el 82% de los trabajadores españoles responden llamadas o emails fuera del horario laboral. Pero esta falta de desconexión digital no es meramente laboral, también alcanza otros ámbitos, como el personal.

Investigación

Realicé 46 encuestas y 7 entrevistas en profundidad.
Los resultados del proceso de investigación avalaron los datos de los que partíamos. Existe cierta dificultad para desconectar. El aumento del teletrabajo no ayuda a poner límites, las jornadas laborales se extienden hasta el infinito, lo que conlleva a cierto cansancio, apatía y desgana, principalmente entre la gente joven.

Sin embargo, un dato curioso fue que un altísimo porcentaje, un 97% de los encuestados, decía estar preocupado por su bienestar físico y mental. Un alto porcentaje de ellos también afirmaba que su bienestar mental, muchas veces y de alguna manera, venía dado por el físico. En la medida que un paseo o una subida al monte, les servía para airear su mente y poner en orden sus ideas y emociones. También un alto porcentaje decía ir regularmente a terapia para la consecución de ese bienestar. ¡Bien!

No obstante, un gran número de ellos confesaba no estar satisfecho con sus hábitos de salud. La vida moderna, el teletrabajo y la excesiva conexión digital les llevaban a una espiral de pereza y sedentarismo que les impedía hacer más cosas, más allá de trabajar y hacer scroll en redes.

Inquietante a la par que preocupante, ¿no creéis?

El último dato — y ya paro -: muchos afirmaban tener problemas a la hora de regularse el uso del móvil, principalmente con las redes sociales. Querían hacerlo, pero no sabían cómo.

Por tanto, hay un problema de no saber desconectar, pero también de no alcanzar ciertos objetivos de bienestar. Querer y no poder, no saber cómo poner límites.

¿Pero no hay aplicaciones que aborden esta problemática?

Existen cantidades ingentes de apps con temática wellness enfocadas a hacer más ejercicio, respirar mejor, meditar… un largo etcétera. Sin embargo, todas ellas te exigen, como es lógico, su uso. Es decir, seguir conectado, seguir usando el móvil, seguir frente a una pantalla. Uno de los objetivos lo cumplimos, pero nos quedamos a medio gas con el otro, la desconexión del entorno digital.

Quise conocer más en profundidad a mis usuarios y para ello realicé un User Persona, lo que me permitió definir a Olaia, creativa de moda y emprendedora, y pasar un día con ella, conociendo sus deseos y frustraciones.

User Journey

Estos son algunos de los pain points detectados:

  • Ansiedad por despertarse con notificaciones de trabajo.
  • Dificultad para desconectar y establecer límites de uso de aplicaciones móviles.
  • Postergación de hábitos saludables.
  • Espiral de hastío, pereza y procastinación.

Con todos los datos recogidos de las entrevistas, las encuestas y el análisis competitivo comencé a idear las posibles soluciones. El brainstorming me ayudó a dar rienda suelta a mis ideas y el Moscow a perfilar cuáles de ellas eran relevantes y cuáles no lo eran tanto para ese momento. Todo en la vida es cuestión de prioridades.

Moscow

Lo-FI y Mid- FI

A lo largo de este proceso, y de manera reiterada, me enfrenté a una dicotomía. Por un lado, detectaba la necesidad de desarrollar una aplicación que permitiera al usuario desconectar y poner límites de uso de los dispositivos electrónicos, pero por otro, esto me parecía contradictorio y contraproducente. ¿Una aplicación que te dijera: deja el móvil, haz una cosa más provechosa? Sí, ¿por qué no?

Con todo esto sobre la mesa, elaboré un mapa mental que me permitió dar forma y estructurar esas ideas y stoppers con los que me estaba enfrentando. Esto me permitió que el mapa del sitio fuera más lógico y estructurado.

Mapa mental

Todo iba cobrando sentido, las piezas iban encajando.

Así que definí el flujo de usuarios. En este caso, el flujo de usuarios responde a un usuario que ingresa en la aplicación por primera vez, hace el onboarding y determina cuáles son sus hábitos, hobbies y objetivos.

La intención era conocer al usuario, que éste estableciera objetivos y límites de uso, y que una vez hecho esto, se desentendiera en la medida de lo posible de la app. Únicamente tendría que entrar una vez por semana y responder a unas breves preguntas en relación a la fijación y consecución de los objetivos marcados.

Una vez hecho esto, trasladé toda esta información a un boceto de baja fidelidad. Y después de varios testeos e iteraciones, continúe con el Mid-FI.

Mid-FI

Prototipo de UI y Hi-FI

Continué con el brand design, es decir, la ideación de cómo sería la marca. Esto es clave ya que ayuda a que una marca sea reconocida, recordada y tenga una identidad fuerte. En este caso, utilicé como arquetipo “El bufón”, característico de marcas frescas que buscan una actitud divertida y despreocupada valiéndose de un tono un tanto irreverente.

Arquetipo

Para definir los elementos visuales de la marca, creé un moodboard, una herramienta de inspiración que sirve para definir estéticamente la marca. Con ella fui perfilando los colores, las formas, la tipografía y el tipo de ilustraciones empleadas.

Con todo esto, nació Slow Down. Una app que te permite (re) conectarte con lo verdaderamente importante. ¿Cómo?

  • Por un lado, ayudándote a desconectar, a través de un límite de uso personalizado de las aplicaciones.
  • Por el otro, motivándote a conseguir tus metas a través de friendly reminders. Mensajes adaptados a cada usuario con un toque witty y motivador, sin caer en los mensajes de autoayuda o Mr Wonderful. Semanalmente el usuario marca unos objetivos — que puede prorrogar en las semanas venideras — y al final de cada una, encuentra un breve, ágil e ingenioso cuestionario para conocer cómo de comprometido ha estado en la causa y así poder mostrarle una progresión que le sirva de gasolina para seguir con la misma fuerza y empeño.

Futuribles

Durante el proceso, uno de los mayores quebraderos de cabeza fue crear un MPV que no fuera en sí mismo una contradicción. Es decir, se trataba de desarrollar un producto digital que ayudara a las personas a desprenderse de sus dispositivos electrónicos y desconectar. Por tanto, no podía — ni puedo — generar contenido o desarrollar la app de manera que imposibilite la consecución de dicho objetivo. El futuro recae, más bien, en la colaboración y en los posibles acuerdos con retiros espirituales o de yoga. Así como la posibilidad de automatizar ciertas tareas deportivas con la vinculación de relojes inteligentes.

Conclusiones

Este proyecto supuso un reto para mí. Era la primera vez que nos embarcábamos en un proyecto individual — Yo, yo mismo y Aitzi — con todo lo que eso supone: hay que saber lidiar con las dudas constantes, los temores repentinos y la toma de decisiones unilaterales, todo ello en un escaso margen de tiempo.

Pero, he aprendido que si escuchas a los usuarios, haces testeos, iteras y mimas cada parte del proceso, todo termina cobrando sentido.

¡Seguimos!

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